Cómo encontré la forma de trabajar con niños que realmente funciona
Ana llevaba 6 años como maestra de kinder. Amaba a cada uno de sus alumnos con el alma, pero sentía que algo, en el fondo, no terminaba de funcionar. Lo que descubrió después la tomó por sorpresa.

Recuerdo el lunes en que decidí que algo tenía que cambiar. Llegué a mi salón de kinder y era el caos de siempre. Ese día simplemente pensé: esto no puede seguir así.
Con el tiempo entendí que mis alumnos no eran "difíciles". El mundo en el que están creciendo — pantallas, ritmo acelerado, poco sueño — los dejó sin herramientas para nombrar lo que sienten. Y si soy honesta, yo tampoco las tenía.
Probé de todo: ejercicios de respiración que saqué de internet, una app de meditación que dejé a los pocos días, un taller de inteligencia emocional que costó bastante y terminó en un folder que nunca volví a abrir.
No necesitaba más información. Necesitaba algo que me transformara a mí primero, para poder ayudar a mis alumnos después.
— Ana G., maestra de preescolar, TijuanaFue mi cuñada, que practica yoga desde hace años, quien me pasó el link de la certificación de My Yoga. "No es un cursito de fin de semana", me dijo. "Es una formación de verdad." Yo dudé. Nunca había tomado una clase de yoga formal, ¿qué iba a hacer yo ahí?
Pero la descripción me llamó la atención. Hablaba de neuropsicología infantil, de cómo el cuerpo y la emoción están conectados en el cerebro de un niño. Eso no sonaba a clase de yoga. Sonaba a lo que yo había estado buscando.

Módulo 1 de la certificación — práctica con grupos reales
Me inscribí unos días antes de que cerrara el cupo. Y fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi carrera. No lo digo a la ligera.
Estas son las cuatro cosas que aprendí.
Cuando un niño de 5 años patea la mesa, no está "siendo difícil". Está desbordado y no tiene todavía las palabras para decirlo de otra forma. El primer módulo me enseñó que el yoga infantil no es hacer posturas bonitas: es darles un lenguaje nuevo. El lenguaje del cuerpo.
Eso cambió cómo yo leía a mis alumnos. Dejé de ver "problemas" y empecé a ver señales. Y cuando respondí a esas señales con herramientas concretas — respiración, movimiento, posturas breves — el ambiente de mi salón cambió en semanas.
Sobre la certificación: Ana tomó la Certificación de Yoga Infantil y Adolescentes de My Yoga, avalada por Yoga Alliance. Al final de este artículo compartimos los datos completos del programa.
Entré con miedo de ser "la que no sabe hacer yoga". Salí dándome cuenta de que eso nunca importó. La certificación reúne perfiles muy distintos: maestras de escuela, mamás que practican yoga, psicólogas, maestros de educación física. Esa mezcla es parte de lo que la hace valiosa.

La certificación reúne perfiles muy distintos — eso es parte del aprendizaje
Cada módulo termina con herramientas concretas: posturas por grupo de edad, secuencias para calmar o energizar, juegos de atención, actividades de autoestima. Lo probé con mi grupo la semana siguiente y funcionó.
Mi directora me preguntó qué había cambiado en mi salón. Me tardé en contarle. Pensé que se iba a reír. No lo hizo.
— Ana G.Este es el que menos me esperaba. Antes de enseñarte a guiar a otros, la certificación te invita a reconectar con tu propio niño interior. Suena a frase de Instagram, lo sé. Pero es real: jugar y moverte sin agenda te recuerda por qué elegiste trabajar con niños.
Hoy, un año después, sigo usando lo que aprendí. No solo con mis alumnos — también con mi hija de 8 años, que hasta la fecha me pide "la de la mariposa" antes de dormir.
No te voy a decir que la certificación resuelve todo. Pero sí me dio un método real, basado en cómo funciona el cerebro de un niño, que voy a usar el resto de mi carrera.
Si algo de esto te resonó, aquí abajo dejamos los datos del programa.
Certificación de Yoga Infantil y Adolescentes
100 horas · Avalada por Yoga Alliance RCYS · My Yoga Family Evolution Center.
